La Navidad cambia cuando estás lejos de tu país. Cambian los sonidos, las luces, el clima… pero sobre todo, cambia el silencio. Ese silencio que se siente cuando faltan las voces de siempre, las risas conocidas y los abrazos que no se pueden enviar por correo.
Al principio duele. Duele no escuchar las gaitas en cada esquina, no sentir el calor de la familia alrededor de la mesa, no oler las hojas de plátano llenando la cocina. Duele aceptar que las cosas ya no son como antes.
Poco a poco, aprendemos a crear nuevas formas de sentir la Navidad.
Para nosotras, Carol y Sofía Torres Bastidas, hacer hallacas lejos de casa no es solo cocinar. Es honrar lo que somos y mantener viva nuestra historia, aunque estemos en otro país. Cada hallaca que preparamos lleva un pedacito de Venezuela y todo el amor que queremos compartir.
Este año estamos en una etapa de transformación, con nuestro querida, H.A.M Venezuela, creciendo y buscando nuevos caminos para seguir adelante. No todo ha sido fácil; a veces el camino cambia y tenemos que adaptarnos, pero aquí seguimos, con la misma pasión y compromiso de siempre.
Una hallaca en la mesa, una videollamada, un mensaje de voz, un recuerdo compartido… y, sin darnos cuenta, algo del corazón vuelve a acomodarse. No es igual, pero sigue siendo real.
Y aunque la distancia pese, hay algo que no cambia: la fe, la esperanza y el amor con el que seguimos construyendo nuevas tradiciones.
Porque la Navidad no siempre está en el lugar… sino en las personas y en el amor con el que recordamos.
Con cariño,
Carol y Sofía Torres Bastidas
